—FÃjate —susurró uno de los policÃas—. Cualquiera dirÃa que esos ojos tienen hasta expresión. Parece como si ella viviera…—Sà —susurró el otro policÃa con un leve estremecimiento de miedo inconfesable—. Más vale que mires hacia otro sitio,Ese fue el primer estremecimiento que se produjo en aquel siniestro caso. Y ése fue solamente el principio.







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